Un día un especialista realizó una operación muy delicada en sus ojos. Llegó el día cuando las vendas le fueron quitadas.
La enfermera movió la cama del hospital hacia la ventana y afuera había un bello jardín de rosas en plena florescencia. Lenta y suavemente el doctor quitó las vendas.
La operación fue todo un éxito. Ahora, por primera vez, la pequeña podía ver. Llena de excitación la niña se volvió a su madre y le dijo:
- Mamá, ¿por qué no me dijiste que era tan lindo?
Su madre le respondió:
- Querida, yo traté, pero sencillamente no podía.
Cuando veamos el cielo por primera vez yo creo que algo semejante ocurrirá. Les preguntaremos a los escritores de la Biblia: “¿por qué no nos dijeron que era tan hermoso?” Ellos responderán: “Tratamos, pero sencillamente no pudimos. La realidad era superior a nuestras palabras”.