• INICIO
  • Predicas
  • Bosquejos
  • Anécdotas
  • Estudios
  • Devocionales
  • Reflexiones
  • Biblia
  • Jovenes
  • Mujer
  • Libros
SIGUEME.NET
SIGUEME.NET - Predicas - Devocionales y Recursos Cristianos
  • INICIO
  • Predicas
  • Bosquejos
  • Anécdotas
  • Estudios
  • Devocionales
  • Reflexiones
  • Biblia
  • Jovenes
  • Mujer
  • Libros
INICIO BOSQUEJOS PARA PREDICAR

Carácter y Conducta | Efesios 4:17

Como aquellos que han aprendido de Cristo, el apóstol exhorta a los hermanos de Éfeso acerca de que su manera de vivir tiene que ser diferente de los demás gentiles, que andan en la vanidad de su mente
SIGUEME.NET
CARÁCTER Y CONDUCTA. Bosquejos Bíblicos para Predicar Efesios 4:17-32

Como aquellos que han aprendido de Cristo (v. 20), el apóstol exhorta a los hermanos de Éfeso acerca de que su manera de vivir tiene que ser diferente de «los demás gentiles», que andan «en la vanidad de su mente», con el entendimiento entenebrecido y «excluidos de la vida de Dios» por la ignorancia y dureza de su corazón (vv. 17-19).

¡Qué triste imagen tenemos aquí del hombre irregenerado! «Y así erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados.» La diferencia que la gracia produce tiene que ser evidente tanto en el carácter como en la conducta. A este fin honroso para Cristo los llama a ellos y nos llama a nosotros, a:

I. Despojarnos del viejo hombre (v. 22). Este viejo hombre tiene tu misma edad. No puedes quitártelo como un abrigo viejo, ni le puedes dar largas con promesas. Se trata de la mente carnal natural, cuyo lema era «Yo primero»: el espíritu egoísta, jactancioso y que busca su satisfacción. Es el corazón viejo y corrompido, que amaba las cosas que deshonraban a Cristo. ¡Sacúdetelo como lo harías con una víbora ponzoñosa! ¡Que sea crucificado! (Ro. 6:6).
II. Revestirnos del nuevo hombre. Este nuevo hombre es conforme a la imagen de Dios en justicia y verdadera integridad (v. 24). Este nuevo hombre es el «segundo hombre, el Señor del cielo». «Vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne» (Ro. 13:14). Vestirse de Cristo es vestirse con su Espíritu y con el yugo de su voluntad. Cuando Él tiene en el corazón y en la vida el puesto que le corresponde, no hay lugar para nadie más. «Jesús debe reinar.»

III. Despojamos de toda irrealidad. De toda cosa engañosa y falsa (v. 25). ¿Te parece extraño que a aquellos que han sido hechos nuevos según la semejanza de Cristo se les esté advirtiendo en contra de mentir, de airarse, de robar? Todos sabemos que los pensamientos del corazón, así como las palabras de la lengua, a menudo nos traicionan. Estas cosas han de ser aborrecidas y rechazadas en su estado más incipiente.

IV. No deis lugar al diablo (v. 27). El diablo está siempre buscando un lugar en nuestras vidas. Él sabe que si puede poner su veneno en la sangre, todo el hombre quedará afectado. Pablo perdonaba a otros, «para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros» (2 Co. 2:10, 11). El temperamento vehemente y la actitud implacable le dan una gran ventaja a Satanás. «Resistid al diablo, y él huirá de vosotros.»

V. Que vuestras comunicaciones estén libres de corrupción, y que sean buenas para edificación (v. 29). Cuando la conversación degenera a una mera murmuración, o a una exhibición de ingeniosidades, hay poco pensamiento de obedecer esta instrucción de hacer de ello un «ministerio de gracia a los oyentes». Muchas oportunidades dadas por Dios han sido totalmente perdidas por la frívola disposición exhibida en ocasiones por los siervos de Dios en presencia de almas calladas, reflexivas y ansiosas (Col. 4:6).

VI. No contristéis al Espíritu Santo. Ésta es una terrible posibilidad por parte del obrero cristiano. Podemos contristarle ignorando su presencia, o mediante palabras profanas y un temperamento que falsifica su carácter, resistiendo su enseñanza, y dependiendo de nuestra propia sabiduría y fuerza.

Contristar al Espíritu significa la pérdida del goce del amor de Dios, la pérdida de la comunión que es por el Espíritu Santo, la pérdida del poder para servir (Is. 63:10). No le contristéis, porque por el Espíritu Santo estáis sellados y asegurados para el día de la final redención de Cristo (v. 30).

VII. Sed benignos y misericordiosos. «Perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo» (v. 32). Sed benignos, misericordiosos, perdonándoos unos a otros por causa de Cristo, así como Dios por causa de Cristo os ha perdonado. Esta medida es «hasta setenta veces siete» (Mt. 18:22).
Anterior

El Evangelio de Cristo

En estos versículos tenemos un breve bosquejo de tres dispensaciones: Gracia, j...

Siguiente

El Aceite de la Unción

Este santo aceite de la unción es un notable emblema del Espíritu Santo, siend...

También te puede interesar

Razones para Bendecir al Señor

Él provee todos sus beneficios. Todos sus beneficios. ¿Qué significa todo esto? Nada de...

Leer más

Bienaventurada Comunión

Bosquejo Bíblico para predicar de Cantar de los Cantares 1:12-17. Después de la petició...

Leer más

El Nacimiento de Moises y su Huida a Egipto

Moisés es como el barro en las manos del alfarero, una vasija sobre la rueda de la provi...

Leer más
💡 Bosquejos Bíblicos ordenados por Libros de la Biblia

Predicas Recomendadas

  • 10 Predicas Cristianas Impactantes
  • Cinco Temas para Predicar el Domingo en la Iglesia

Explora más Predicas

  • Todas las Predicas
  • Predicas por Predicador
  • Predicas por Tema
  • Bosquejos de Predicas
  • Bosquejos de Predicas por Libro de la Biblia
  • Anécdotas e Ilustraciones
  • Anécdotas e Ilustraciones por Tema
  • Diccionario Bíblico
Biblia
🍪 Aviso de Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, analizar el tráfico y mostrar publicidad personalizada. Al continuar navegando, aceptas su uso. Política de Privacidad

Sigueme Network Logo

"Seguimos a Jesús"

Mapa del Sitio | Política de Privacidad
sigueme.net@gmail.com