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Bosquejos para Predicar

La Mujer de tu Juventud

La Mujer de tu Juventud
La triste historia de este hombre está íntimamente ligada a esa decisión. Confió secretos al enemigo. Su caída se debió a errores que nosotros también cometemos.
📖 Texto Bíblico: Malaquías 2:15

El llamado del profeta es claro: fidelidad.

Es una de las cosas de las que más se carece hoy en día:

— No somos fieles a la iglesia, el trabajo, el matrimonio, etc. ¿Qué hace que sea difícil cumplir el anhelo del profeta?

Trataremos de contestar basados en la historia de Sansón (Jue. 14).
Su caída se debió a errores que nosotros también cometemos.

I. PRIMER ERROR DE SANSON: ABRIO SU CORAZON A QUIEN NO DEBIA (vv. 1, 2)

A. La ley lo prohibía.
La triste historia de este hombre está íntimamente ligada a esa decisión. Confió secretos al enemigo. Abrió su pecho a quien le tenía preparada una espada.

B. La amiga (el amigo) necesaria.
Se ha hecho costumbre tener a otra persona como nuestra confidente. A ella confiamos nuestros secretos. Delante de ella derramamos nuestras angustias. Ella conoce a plenitud los pormenores de nuestros sentimientos.
Decimos: “No hay maldad. Es sólo una amistad.” Pero, mientras tanto, Satanás nos tiende la cama… en la cual tarde o temprano caeremos.

C. La mujer de nuestra juventud.
“Buenos días”, “hasta luego”, “hola y buenas noches”, eso es todo. No hay diálogo. Siempre llegamos cansados o hay películas interesantes que ver en la T.V.
Es la planta que no se riega, ni abona. Es la planta que día a día se marchita en su soledad.

II. SEGUNDO ERROR DE SANSON: NO ESCUCHO EL CONSEJO PATERNAL (v. 3)

A. La voz del verdadero amor.
Sus padres le dijeron “No lo hagas”, “es extranjera”, “te causará problemas”. Pero Sansón no oyó. Endureció su corazón. No quiso aprender “en cabeza ajena”, sino en la propia. Triste error, triste final.

B. La voz del amor de Dios.
“Se fiel a la mujer de tu juventud.” “No os unáis en yugo desigual.” Problemas vendrán: Tu dinero se esfumará, la paz de tu hogar se diluirá, tus hijos lo llorarán.
Pero, tercos, nos apoyamos en nuestra propia prudencia (Prov. 3:5). El final de la historia será como la de Sansón.

III. TERCER ERROR DE SANSON: SE SALIO DEL CAMINO (v. 8)

A. Un repaso a la historia.
Un león vino sobre Sansón, él lo despedazó como si fuera un cabrito. Sabía que lo había matado.
Otro día quiso ver de nuevo al león. Era un cuerpo muerto —inmundo— no había razón para acercarse. “La curiosidad mató al gato”, dice un refrán. Allí encontró dentro un enjambre de abejas. Tomó el panal de miel y se fue por el camino comiendo y dio a sus padres. Era comida inmunda.

B. El error de volver al pecado pasado. 1. El león es símbolo de Satanás (1 Ped. 5:8). ¡Ha sido destruido!
2. Acciones pecaminosas de ayer.
Pecados sexuales, infidelidad, pleitos, ya han sido derrotados y superados, en el seno del matrimonio.
3. Volver a ver al león.
Pero el error de la mujer de Lot y el de Sansón se repiten en muchos de nosotros.
Ejemplo Núm. 1: Un matrimonio que había resuelto sus problemas y diferencias, vivía ahora en paz y armonía. Un día se acerca la esposa: “Amor, yo ya te perdoné; pero dime, ¿quién era la muchacha?”
Ejemplo Núm. 2: La aventura con la amiguita había terminado. Había regresado a su esposa y a Dios. Su hogar era armonía y bendición. Un día revisando su agenda del año anterior, se encontró con su número de teléfono: “Voy a llamarla tan sólo para saber cómo está.”

C. El éxito no es haber empezado a caminar, sino luchar por no salirse del camino.

Conclusión

Alguien ha dicho que los dos días más bellos del matrimonio son el primero y el último. Cuán cierto y lamentable es para un número cada día mayor en nuestras sociedades actuales. El índice de divorcio crece de manera alarmante y los cristianos no estamos vacunados contra esa posibilidad.

En un día tan especial como éste, ¿por qué no pensamos en el llamado de Malaquías y en los errores de Sansón?