¿Quién me libertará de… el pecado y la muerte? ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo.
Romanos 7:24–25, ntv
¿Se siente impotente contra sus deseos pecaminosos? ¿Quiere obedecer a Dios, pero fracasa repetidas veces? Tal vez se ha dado cuenta de que la fuerza de voluntad simplemente no basta para vencer sus impulsos pecaminosos.
Y eso es verdad. Si quiere luchar contra la tentación, debe hacerlo como lo hizo Jesús: con la Palabra de Dios.
Como ve, el pecado empieza con sus pensamientos: aunque parezcan inocentes, atizan el deseo de satisfacer sus necesidades por sí mismo en lugar de permitir que Dios lo haga.
Usted quiere sentirse amado y respetado, así que los deseos carnales se disparan. Luego chismea y habla mal de los que actúan rudamente con usted. Así que persigue el dinero, las relaciones personales y el poder.
Así que permita que la verdad de Dios le haga libre y le dé la victoria sobre el pecado.
No, para dejar de pecar debe reemplazar sus pensamientos y tácticas con la verdad de Dios.
Recuerde que usted es una nueva criatura en Cristo: plenamente amada, aceptada, segura y limpia; y que las Escrituras son su mejor defensa contra la tentación.
Así que permita que la verdad de Dios le haga libre y le dé la victoria sobre el pecado.
Señor, gracias por limpiarme del pecado y darme mediante tu Palabra la victoria sobre las tentaciones. Amén.