Por ejemplo, figura en el sarcófago del Ahiram del siglo XI a.C. descubierto en Biblos (la Gebal del Sal. 83:8; Ez. 27:9) por una expedición francesa en 1923-24.
(a) Uno de los reyes de Tiro. Hiram sucedió a su padre Abitaal, reinando 34 años (970-936 a.C.), muriendo a los 53 años de edad (Ant. 8:5, 3; Contra Apión. 1:17, 18).
Engrandeció la ciudad de Tiro, dotándola de un muelle al este; construyó un dique que unía la ciudad con la isla en la que se hallaba el templo a Júpiter o a Baal-Samem; levantó templos a Hércules y a Astarté.
Hiram fue amigo de David y de Salomón (1 R. 5:1; 2 Cr. 2:3). Cuando David se hubo apoderado de la ciudadela de Sión, Hiram le envió embajadores. David quiso construir un palacio, e Hiram le proveyó de la madera de cedro, enviándole también canteros y carpinteros (2 S. 5:11). Esto fue antes del nacimiento de Salomón (2 S. 7:2, 12; 11:2).
Cuando Salomón accedió al trono, Hiram le envió su felicitación. Con un contrato comercial, le consiguió madera de cedro y de ciprés para la construcción del templo, y artesanos diestros en el arte de trabajar la madera y la piedra (1 R. 5:1-12; 2 Cr. 2:3-16).
Le adelantó 120 talentos de oro (1 R. 9:14), y ordenó a sus marinos que participaran en las expediciones de Salomón para ir a buscar oro a Ofir (1 R. 9:10-12; 2 Cr. 9:21). Como compensación parcial a sus servicios, Salomón le ofreció veinte poblaciones de Galilea, que Hiram rechazó (1 R. 9:10-12; 2 Cr. 8:1, 2).
Ciertos autores han planteado si quizás hubo dos reyes con el nombre de Hiram, el amigo de David al comienzo de su reinado, y el de Salomón, tantos años después. En todo caso, en los anales de Tiglat-pileser III se menciona a otro Hiram rey de Tiro (744-727 a.C.).
(b) Artesano hijo de un padre tirio y de una viuda de la tribu de Neftalí (1 R. 7:13, 14). Por nacimiento, esta mujer era de la tribu de Dan (2 Cr. 2:14).
Hiram hizo los trabajos de fundición de bronce y de cobre para el templo de Salomón, las columnas, el gran mar de bronce, las fuentes de bronce, los capiteles, las basas (1 R. 7:13-46; 2 Cr. 2:13, 14).
El título de «padre» («Abi») que se le da (2 Cr. 2:13; 4:16) significa «maestro» o «consejero».