La Cruz de Jesús no fue un suceso accidental o marginal, fue el resultado de la naturaleza de los hechos.
Tenía que ser; porque es la ley de la vida que donde el amor encuentra pecado en el amado, precisamente donde se encuentran el pecado y el amor se ha de levantar una cruz de dolor.
Es la naturaleza del amor insinuarse en los pecado y las tristezas del amado y hacerlos suyos. Si no obra así, no es amor. Todo amor está condenado a sangrar, cuando el objeto del amor va mal.
Nosotros diríamos que es el culpable quien debe sufrir, no el inocente, porque eso es injusto; pero justa o injusta, esa es la realidad si nosotros fuéramos a decir a una madre su hijo a destrozado su corazón y el de ella: "Señora, no es justo que usted sufra de esa manera, usted es inocente, su hijo es el único culpable, ¿No nos diría ella: "¡Cómo! ¿sufrir por mi hijo es injusto? ¡Si mi instinto maternal demanda precisamente eso"
Si Dios es amor, entonces, cuando su amor encuentra el pecado en nosotros, sus amados, tiene que sufrir, tiene que llevar en su corazón la Cruz del dolor. Es inevitable. El Viernes Santo es la cruz exterior que nos habla de la cruz interior que está en el corazón de Dios.
La cruz de Jesús representa por sí misma cuánto amor tiene Dios por cada ser humano, el plan divino para recuperar lo que se había perdido.
Durante el hambre y la miseria de reinaron en Alemania después de la Primera Guerra Mundial alguien pintó un Cristo en el que se observan los estragos del hambre. Cristo es así, Cristo siente hambre con los hambrientos.
Cristo siente la culpa de los pecadores. Las hace suyas. Eso es propiciación.
En América del Sur me regalaron una piedra con una cruz en el centro. Esa cruz la trazó la naturaleza. La cruz está en el corazón de nuestras relaciones, está en las cosas. Es el cimiento del universo.
El amor sufre dondequiera que se encuentre con el pecado, ese es el significado de la cruz.
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