A veces lo que nos pasa pareciera llevarnos en la dirección exactamente opuesta a la que creemos que Dios nos ha revelado.
Es por esto que tanta gente claudica y fracasa, y regresa a lo que les parece más fácil y rápido. Si estás hoy en un lugar en que lo que te sucede no parece tener sentido alguno, confía en Dios de todos modos.
Una de las lecciones que he aprendido a lo largo de los años es: no hay tal cosa como confiar en Dios y no obtener respuesta. Mientras Dios nos enseña a confiar, siempre habrá cosas en la vida que no podemos entender.
Cuando el cielo hace silencio, he aprendido que necesito ocuparme en lo que Dios me ha dicho, y seguir confiando en él.
Las respuestas de mañana por lo general no llegan hasta que termina el día de hoy.
Debemos decidirnos a confiar en Dios cuando no entendemos que es lo que pasa en nuestra vida.
Tomado del libro: El poder de la determinación