Cuando pensamos en mujeres de gran corazón, solemos tener en mente a aquellas que tienen una profunda compasión por quienes están en situaciones difíciles o aquellas que se entristecen intensamente ante las interminables tragedias del mundo. Las mujeres que tienen grandes corazones suelen ser muy compasivas y consideradas.
Como mujer de valor, tú eres todo eso y Dios bendice tu corazón por todo lo que haces. La Biblia, sin embargo, en un breve proverbio nos recuerda que también es importante proteger nuestro corazón. ¿Por qué? Antoine de Saint-Exupery dijo: “No se distingue bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos".
Las mujeres que tienen grandes corazones suelen ser muy compasivas y consideradas.
Cuando tu corazón ve a otra persona, o a un aspecto de la humanidad, acerca tu entendimiento a lo que Dios ve. Cuando Dios te observa, mira tu corazón. Cuando miras a otros, debes ver con el corazón. Es la verdad esencial que te ayuda a amar más completamente.
Una mujer de gran valor es una mujer de gran corazón, porque hace todo lo que puede para invertir su tiempo y talentos por el bien de quienes Dios ama.
Protege tu corazón, pero no lo endurezcas. Abre tu corazón a un mayor entendimiento de los caminos de Dios.