En mayo de 2017, un piloto brasileño que transportaba casi 300 kilos de marihuana desde Paraguay aterrizó de emergencia en un camino rural de Federal. Tras 24 horas de búsqueda, Iglesias salió a patrullar en su propio auto (la camioneta del destacamento estaba descompuesta) y encontró al hombre caminando por el monte .
Lo detuvo sin violencia, con la calma del hombre de campo. En el traslado, el piloto abrió su mochila y le ofreció 16.000 dólares para que lo dejara libre. Iglesias rechazó el soborno sin dudar.
"Le dije: no me importa la plata, yo te llevo hasta la Comisaría. Lo siento, yo no voy a ensuciar mi uniforme" .
Más tarde explicó sus razones: "Muchas veces fuimos tentados en estos años para cometer cosas incorrectas, pero por el uniforme, por lo que juré al entrar a la Policía, por mi familia, mis hijas y por lo que me enseñaron mis padres, es que siempre digo que no. Se debe cumplir con el deber, honrar el trabajo y por sobre todo porque puedo dormir tranquilo con mi conciencia" .
Iglesias vive con lo justo. Su sueldo no alcanza, y admitió que probablemente tendría que vender su auto para comprar materiales y terminar su casa. Pero su integridad no tiene precio. "Lo que más satisfacción me da es ver a los ojos a mi madre de 73 años, a mis hijas y a mi familia"