Las personas que tienen posiciones de liderazgo seculares necesitan aceptar su llamado y consagrarse a las tareas que se les han dado.
El Antiguo Testamento dice: «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas» (Eclesiastés 9.10). El líder no puede tener éxito si considera que la tarea actual es un tropiezo. Uno no puede distraerse por el futuro y ser eficaz en el presente.
Siempre he creído que si un líder se encarga de la tarea presente con todo su poder, el futuro le abrirá oportunidades más grandes. Vivir en la fantasía de las oportunidades futuras, sin embargo, nos debilita en el presente.
A menos que tenga una confianza absoluta de que fue llamado y dotado para lo que hace, cada prueba, cada dificultad, amenazará con desviarlo de su objetivo.
El Antiguo Testamento dice: «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas» (Eclesiastés 9.10). El líder no puede tener éxito si considera que la tarea actual es un tropiezo. Uno no puede distraerse por el futuro y ser eficaz en el presente.
Siempre he creído que si un líder se encarga de la tarea presente con todo su poder, el futuro le abrirá oportunidades más grandes. Vivir en la fantasía de las oportunidades futuras, sin embargo, nos debilita en el presente.
A menos que tenga una confianza absoluta de que fue llamado y dotado para lo que hace, cada prueba, cada dificultad, amenazará con desviarlo de su objetivo.