En cada uno de esos intercambios “persona a persona” hay algunos elementos en común: (1) entrenamiento en situaciones de vivencia; (2) hablar y enseñar cuando el oyente esté listo para recibir instrucción; (3) mostrar a través del ejemplo, en la medida en que el mentor indica el camino y establece el ritmo de marcha, en las circunstancias de la vida real.
La palabra popularmente dicha para designar “instrucción” en el mundo empresarial y profesional es “entrenamiento”. Personalmente, prefiero la idea de “servir de ejemplo”, ya que ella se refiere a la representación apropiada para ser imitada.
Seguir o imitar un líder debe surgir como resultado de la presentación por parte de esa persona, de un carácter admirable, excelencia, dignidad y pasada aprobado, tanto profesional como personalmente.
Escribiendo sobre tales loables líderes, el escritor y locutor Chuck Swindoll ofrece esta perspectiva: “Estas raridades son guías, no dioses.
Son líderes accesibles y preocupados, que nos ayudan a negociar nuestro camino a través del laberinto de la vida, sin gritar o imponerse. Mentores saben como empujarnos, sin insultarnos, animarnos sin adularnos, hacernos pensar, sin exigir a cambio sus respuestas; libertarnos sin abandonarnos.
Ellos siempre están disponibles aunque estén a kilómetros de distancia. Se tornan compañeros invisibles, susurrando esperanza y reprensiones a lo largo de la jornada rumbo a la excelencia.”
Durante el tiempo que estuvo en la Tierra, Jesucristo mentoreó tan eficazmente un puñado de hombres, que Su misión continúa hasta hoy, con millones incontables de seguidores. Él les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.” (Mateo 4:19-20).
Por su carácter y ejemplo Jesús demostró ser digno de ser seguido.
Robert D. and Robert L. Foster. Publicado con la autorización de “Take Three on Monday Morning” (TTOMM), escrito y publicado por Robert D. and Robert L. Foster. Preguntas y comentarios para 29555 Goose Creek Rd, Sedalia, CO 80135, o lostranch@aol.com - Traducido por Alicia Gonzales Lemos.
La palabra popularmente dicha para designar “instrucción” en el mundo empresarial y profesional es “entrenamiento”. Personalmente, prefiero la idea de “servir de ejemplo”, ya que ella se refiere a la representación apropiada para ser imitada.
Seguir o imitar un líder debe surgir como resultado de la presentación por parte de esa persona, de un carácter admirable, excelencia, dignidad y pasada aprobado, tanto profesional como personalmente.
Escribiendo sobre tales loables líderes, el escritor y locutor Chuck Swindoll ofrece esta perspectiva: “Estas raridades son guías, no dioses.
Son líderes accesibles y preocupados, que nos ayudan a negociar nuestro camino a través del laberinto de la vida, sin gritar o imponerse. Mentores saben como empujarnos, sin insultarnos, animarnos sin adularnos, hacernos pensar, sin exigir a cambio sus respuestas; libertarnos sin abandonarnos.
Ellos siempre están disponibles aunque estén a kilómetros de distancia. Se tornan compañeros invisibles, susurrando esperanza y reprensiones a lo largo de la jornada rumbo a la excelencia.”
Durante el tiempo que estuvo en la Tierra, Jesucristo mentoreó tan eficazmente un puñado de hombres, que Su misión continúa hasta hoy, con millones incontables de seguidores. Él les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.” (Mateo 4:19-20).
Por su carácter y ejemplo Jesús demostró ser digno de ser seguido.
Robert D. and Robert L. Foster. Publicado con la autorización de “Take Three on Monday Morning” (TTOMM), escrito y publicado por Robert D. and Robert L. Foster. Preguntas y comentarios para 29555 Goose Creek Rd, Sedalia, CO 80135, o lostranch@aol.com - Traducido por Alicia Gonzales Lemos.