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Elecciones de medio término 2026 en EE.UU

El malestar económico, el factor decisivo. El eje central de la campaña ha sido la economía.

S Por Sígueme · hace 10 h · 3 min de lectura
Estados Unidos vota este martes 3 de noviembre en unas elecciones de medio término que funcionan como un referéndum sobre la segunda presidencia de Donald Trump.
El eje central de la campaña ha sido la economía.
El eje central de la campaña ha sido la economía.

Estados Unidos vota este martes 3 de noviembre en unas elecciones de medio término que funcionan como un referéndum sobre la segunda presidencia de Donald Trump.

Con la totalidad de la Cámara de Representantes en juego, un tercio del Senado y 36 gubernaturas, los comicios han estado marcados por una participación récord y por un malestar económico que amenaza con pasar factura al partido gobernante.

Los pronósticos pueden cumplirse en la cámara baja, donde los demócratas tienen prácticamente asegurada la mayoría. La verdadera batalla se libra en el Senado, donde unas pocas contiendas en estados que los republicanos nunca esperaron defender decidirán el equilibrio de poder en Washington durante los dos últimos años del mandato de Trump.

Lo que se sabe: la Cámara cambia de manos y el Senado es una incógnita

Los datos disponibles antes del cierre de las urnas dibujan un panorama muy definido para una cámara y mucho más incierto para la otra.

La Cámara de Representantes tiene un claro color demócrata. El 'Cook Political Report' situaba 222 escaños como al menos inclinados hacia los demócratas, cuatro más de los 218 necesarios para la mayoría, frente a 195 para los republicanos y 18 escaños completamente abiertos.

Otras proyecciones, como las recogidas por RealClearPolitics, otorgaban a los demócratas 241 escaños frente a 194 republicanos. La ventaja demócrata en la "votación genérica" —la inclinación de los votantes por un partido sin especificar candidatos— era de ocho puntos porcentuales (51% a 43%), una diferencia que incluso encuestas de medios conservadores reflejaban.

El Senado es una moneda al aire.

Los republicanos defienden una ajustada mayoría de 53 a 47, y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para arrebatarles el control.

El camino demócrata pasa por defender escaños propios en Míchigan, Minnesota y Nuevo Hampshire, y, al mismo tiempo, intentar voltear estados tradicionalmente conservadores como Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Maine, Alaska, Nebraska y Carolina del Sur.

Aunque los candidatos demócratas llevaban cierta ventaja en varios de ellos, las diferencias entraban dentro del margen de error, lo que hacía imposible dar un resultado por seguro.

El malestar económico, el factor decisivo


El eje central de la campaña ha sido la economía. A pesar de que el producto interno bruto creció a una tasa anualizada del 3,4% en el tercer trimestre de 2026, la inflación se ha mantenido persistente, oscilando entre el 3% y el 4%.

Los altos precios de la gasolina, la electricidad y los alimentos, agravados por el conflicto con Irán y los aranceles impuestos por la administración Trump, han golpeado duramente a los hogares estadounidenses.

A esto se suma la baja popularidad del presidente. Su tasa de aprobación se situaba en torno al 32%, apenas un punto por encima de su mínimo histórico, mientras que su desaprobación alcanzaba el 60%, el nivel más alto registrado en sus dos mandatos.

Este descontento generalizado se ha traducido en un castigo directo al partido republicano en las urnas.

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