La Ofrenda de Paces Comunión Por Medio de Cristo | Levítico 3 | Bosquejos para Predicar
En la ofrenda de paces podemos ver a Jesús como el Camino; en la oblación, u ofrenda vegetal, a Jesús como la Verdad; en el holocausto a Jesús como la Vida. En este capítulo la ofrenda de paces nos es traída en tres aspectos.
I. El Buey (v. 1).
II. El Cordero (v. 7).
III. El Macho Cabrío (v. 12).
Como el buey, Cristo fue fuerte y paciente; como el cordero, manso y gentil; como el macho cabrío, rechazado y menospreciado. O bien estas tres ofrendas pueden representar tres grados del aprecio de las ofrendas de Cristo por parte de su pueblo creyente. Al observar esta ofrenda vemos que:
1 PODÍA SER MACHO O HEMBRA (v. 1). En nuestra comunión con Dios no hay varón ni hembra: todos somos uno en Cristo. Hijos del Dios viviente.
2 TIENE QUE SER SIN DEFECTO DELANTE DEL SEÑOR (v. 1). Digan o hagan lo que quieran los hombres acerca de su Hijo, Dios no ve defecto ni dentro ni fuera. Incluso un demonio tuvo que confesar: «Tú eres el Santo de Dios».
3 TIENE QUE HABER IDENTIFICACIÓN. «Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda» (v. 2). Un pacificador tiene que ser digno de la confianza de ambas partes. La sangre expiatoria de Cristo, derramada por todos, justifica solo a aquellos que por la fe se identifican con ella (Ro. 5:1).
4 TIENE QUE HABER MUERTE. «La degollará a la puerta» (v. 2). Si somos salvos por su vida, se trata de su vida de entre los muertos.
La vida de Cristo antes de la Cruz no podía salvar, era la evidencia de su idoneidad para ser el Sustituto del pecador delante de Dios. Sin derramamiento de sangre no hay remisión.
5 LA SANGRE TENÍA QUE SER ROCIADA SOBRE EL ALTAR (v. 2). El altar significa las justas demandas de Dios. Es ante Él que se tiene que hacer la expiación. La propiciación o cubrimiento del pecado hecho por la muerte y resurrección de Cristo es suficiente para todos.
La sangre sobre el altar habla de la aceptación de la ofrenda por parte de Dios.
6 ESTA OFRENDA SE HACÍA POR MEDIO DE FUEGO (v. 3). El fuego del juicio de Dios tiene que caer sobre ella antes que pueda haber paz para el alma errante. Él sufrió por nosotros, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios.
En los versículos 3 a 5 vemos que todas las partes escogidas de la ofrenda eran puestas sobre el altar. Los afectos y las energías de Cristo se dirigían del todo hacia la gloria de su Padre.
7 ERA OLOR GRATO AL SEÑOR (v. 5). Ello no significa una mera satisfacción, como si solo se hubiera satisfecho una deuda, sino un grato deleite, como cuando uno recibe un gran don.
Dios el Padre será glorificado toda la eternidad debido a la obediencia de su Hijo hasta la muerte (Is. 42:1).
8 EL OFRENDANTE TENÍA UNA PORCIÓN DE LA OFRENDA (véase 7:34). El pecho y la espalda eran tomados por el Señor y devueltos al ofrendante.
Ésto es muy significativo. El pecho habla de afecto, la espalda de fortaleza; ambos nos son dados por medio de Jesucristo nuestro Señor y Salvador. El amor y el poder nos vienen por medio de su Cruz.
9 SE PODÍA COMER EL MISMO DÍA EN QUE SE OFRECÍA (19:5, 6). La paz y la satisfacción del alma vienen en el acto cuando se pone verdaderamente la confianza en Cristo la ofrenda de paz. La fe instantánea trae la inmediata salvación.
10 DEBÍA COMERSE HASTA EL TERCER DÍA (19:6). El tercer día señala a la resurrección.
Nos alimentamos en el amor y reposamos en la fortaleza de nuestro Redentor glorificado hasta la mañana de la resurrección.
El pecho y la espalda nos serán suficientes hasta que despunte el alba y se desvanezcan las sombras, cuando le veremos como Él es, y estaremos para siempre con Él. Mientras tanto, demos gracias y adoremos.
