Mas los sacerdotes levitas [. . . ] se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. —EZEQUIEL 44:15
EN MI VIDA la búsqueda por encuentros profundos con Dios comenzó cuando le dije que sí a su llamado sobre mi vida. No era un llamado al ministerio. Era un llamado a Dios mismo. Sucedió en 1971 cuando mi papá, quien también era mi pastor, dio un mensaje sobre Ezequiel 44 acerca de nuestra ministración al Señor en acción de gracias, alabanza y adoración.
El ministerio a Dios es la responsabilidad más importante de todas, y está disponible a cada creyente.