Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina. —2 PEDRO 1:3–4
Dios ya nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida para que seamos participantes de la naturaleza divina. En este equipamiento celestial se incluyen los pensamientos divinos y las palabras inspiradas.
Todo lo que eres, experimentas y logras puede ser rastreado a cómo has utilizado estas dos simples, pero poderosas herramientas: tus palabras y pensamientos.
Señor, la preparación le corresponde al hombre pero los fines de la lengua te pertenecen a ti. Dame la lengua de los sabios. Permite que mis palabras sean más que motivación; que transporten vida.
Abre mis ojos para que vea la revelación profética en tu Palabra. Haz que pueda atravesar cualquier obstáculo que me impida recibir de ti. Que tu Palabra renueve mi mente. Amén.