Jesús decía siempre al llegar: Paz a vosotros. Cuando envió a los discípulos casa por casa les instruyó que al llegar bendijeran la casa diciendo la paz sea sobre esta casa.
Cada vez que perdemos de vista quién es Dios, nuestra vida espiritual pierde fuerza y está en peligro de caída. El pecado es la declaración de independencia del hombre.
Cuando se trata del descanso del alma, no hay lugar como la Gran Casa de Dios. El anhelo de David era vivir en su presencia cada día de su vida. Max Lucado predica sobre el deleite de estar en la Casa del Señor
Creemos en la realidad material de aquella rugosa y astillada cruz de madera que se insertó en la carne misma del Cristo que la cargó hasta el monte Calvario.
¿Usaste tu inteligencia en estudiar mi Palabra, aprovechando todos los medios de aumentar tu conocimiento de ella, meditando en ella de día y de noche? ¿Usaste tu memoria según mi voluntad, atesorando cualquier conocimiento que hayas adquirido?
Nuestras palabras son claves en hacer realidad nuestros sueños. No es suficiente simplemente con ver por la fe o a través de su imaginación, tiene que comenzar a hablar palabras de fe sobre su vida.