La Unción del Espíritu Santo: El Secreto del Poder Sobrenatural
Rodney Howard Browne, pastor de The River en Tampa Bay, predicó sobre la Unción del Espíritu Santo en la Iglesia del Puente en Buenos Aires, Argentina. Su mensaje fue claro y directo: cada creyente necesita ser lleno del Espíritu Santo, porque a través de la presencia de Dios tendremos la fortaleza espiritual para atravesar las tormentas más recias. Su presencia y su gozo nos hacen fuertes.
"No, no se entristezcan porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza" (Nehemías 8:10). Este versículo no es una sugerencia, es una declaración de poder. El gozo del Señor no depende de las circunstancias, sino de la presencia viva del Espíritu Santo en nosotros.
El Poder de Dios No Es Opcional
En su predicación, el Pastor Rodney Howard Browne comparte su propia historia de cómo emigró a Estados Unidos y cómo comenzó su ministerio, y cómo fluyó en el Espíritu Santo y el avivamiento en su vida. No habla desde la teoría, sino desde la experiencia. Él sabe lo que es ministrar con la unción y lo que es ministrar sin ella.
"Sin el poder de Dios no tenemos absolutamente nada, sin la unción de Dios no tenemos absolutamente nada. Si usted es un ministro debe tener sí o sí la unción de Dios, no puede ministrar sin la unción", enfatiza con convicción. Estas palabras no son una exageración, son una realidad espiritual. Podemos tener títulos, diplomas, estrategias y planes, pero sin la unción del Espíritu Santo, todo eso es como un cuerpo sin vida.
Muchos ministerios y ministros tienen una medida de unción muy limitada, pero Dios quiere darles una explosión de su presencia. Y todo se reduce a una palabra: CEDER. La gente dice: "Quiero más unción", yo les digo que no necesitan más unción, solamente tienes que ceder. Yo tengo que decrecer y Él crecer. Como dijo Juan el Bautista: "Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe" (Juan 3:30).
El Espíritu Santo Debe Poseer Tu Vaso
El Espíritu Santo debe poseer tu vaso. Él debe tomar control de tu mente, de tus manos y tus pies. Mientras más se rinde a Él, más unción va a fluir. No se trata de gritar más fuerte, ni de saltar más alto, ni de tener las mejores técnicas de predicación. Se trata de rendición total. Se trata de decir: "Señor, no soy yo, eres Tú. No es mi voluntad, es la Tuya".
Tenemos que aprender a escuchar la voz del Espíritu. Tenemos que aprender a ser guiados por Él, atender a sus instrucciones. Tienes que consagrarte y ceder tu vida a Él si queremos predicar o ministrar. La consagración no es un evento de una sola vez, es una decisión diaria. Es morir a nosotros mismos cada mañana y permitir que Él viva a través de nosotros.
Jesús mismo dijo: "De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente" (Juan 5:19). Si Jesús, siendo el Hijo de Dios, no hacía nada por sí mismo, ¿cuánto más nosotros necesitamos depender del Espíritu Santo?
El Avivamiento Comienza en Ti
El avivamiento no comienza en una reunión masiva, no comienza en una conferencia, no comienza en un estadio lleno de gente. El avivamiento comienza en tu corazón. Comienza cuando te rindes completamente al Espíritu Santo y le permites tomar el control. Comienza cuando dejas de intentar hacer las cosas con tus propias fuerzas y comienzas a fluir en Su poder.
Rodney Howard Browne lo sabe bien. Él ha visto a miles de personas ser tocadas por el poder de Dios, no porque él sea alguien especial, sino porque aprendió a ceder. Aprendió a decrecer para que Cristo creciera en él. Y eso es lo que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros.
La unción del Espíritu Santo no es para unos pocos privilegiados, es para todos los que creen. Es para ti, es para mí, es para tu iglesia, es para tu familia, es para tu comunidad. Pero requiere una cosa: rendición. Requiere que dejemos de lado nuestro orgullo, nuestra autosuficiencia, nuestras agendas personales, y le entreguemos el control total al Espíritu Santo.
Si quieres ver el poder de Dios manifestarse en tu vida, en tu ministerio, en tu iglesia, entonces deja de buscar más unción y comienza a ceder más. Deja de pedir más poder y comienza a rendir más áreas de tu vida. Porque la unción no viene por acumulación, viene por rendición. No viene por esfuerzo humano, viene por dependencia total del Espíritu Santo.
Que el gozo del Señor sea tu fortaleza hoy. Que la presencia del Espíritu Santo llene tu vaso hasta rebosar. Y que a partir de este momento, no ministres sin la unción, no prediques sin la unción, no vivas sin la unción. Porque sin Él, no podemos hacer absolutamente nada (Juan 15:5).
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