Muchos lo identifican con dos afluentes de El-Barrada que corre por el medio de la ciudad de Damasco, pero es más factible que se trate de dos grandes ríos de la planicie de Damasco, El-Barrada que se identifica con el Abana (2 R. 5:2) y El-Awaj, el «serpentoso» de los habitantes del lugar que se identificaría con el Farfar. Así Damasco en este contexto bíblico se entendería la entera región.
El río El-Awaj nace en las estribaciones del monte Hermón y después de descender por la llanura pasa a unos 20 Km. al sur de la ciudad. La fertilidad de la región que riega se debe a sus aguas, que son abundantes y con una temperatura excelente, especialmente durante la primera parte de la primavera, con lo que su diferencia con las aguas del Jordán es grande.
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