La elección es el señalamiento que Dios hace de individuos; la predestinación es a bendición (cfr. Ef. 1:5, 11, donde los creyentes son predestinados a ser adoptados hijos, según el propósito de Dios).
La predestinación no implica que Dios haya marcado a algunos para ira. En realidad, el deseo de Dios es «que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Ti. 2:4).
Para asegurar que algunos lo sean, Él los predestinó, llamó, justificó y glorificó en Sus consejos soberanos (cfr. Ro. 8:29, 30).
💡 Versículos Bíblicos por Temas