GOZO Alegría permanente que tanto el individuo que cree en Cristo, como toda la Iglesia están llamados a experimentar. No es simplemente una emoción, sino una calidad de vida basada en la eterna y segura relación del hijo de Dios con su Padre Celestial.
Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas.
En el comienzo de todo… Dios. El resto de este libro único y maravilloso es todo acerca de él. En este pasaje, no solamente nos encontramos con Dios, también aprendemos cómo hizo el universo.
La decisión es lo que el Señor busca para sus ministros, y cuando la ve en ellos, les recompensa. Todos los hombres sinceros deben decidirse para un terrible conflicto que está teniendo lugar en nuestros días, y la maldición caerá sobre los neutrales
Puede venir un tiempo cuando esta pregunta tiene que ser respondida, y éste fue el caso de Moisés. Hay un tiempo cuando el clamor deberá dar lugar a la acción. Cuando ésta es escuchada y el mar Rojo se divide, seria vergonzosa desobediencia permanecer temblando y orando.
Podía haber falta de personas para comer el cordero, pero no falta de comida para alimentarlas. La última cosa que tuvo que ser suplida en la parábola de las bodas fueron los convidados.
La vida cristiana es transformación, Todas las Cosas son Hechas Nuevas. Este no es simplemente un concepto teológico abstracto, sino una realidad vivida y experimentada por aquellos que han sido tocados por el poder transformador de la gracia de Dios.
Observad la bondad de la Providencia al levantar a José para salvar del hambre a la casa de Israel, y aun a todas las gentes de Egipto y alrededores, y comparadlo con la grandeza de la gracia soberana que levantó a Jesús para salvar a su pueblo y ser salvación de Dios hasta los fines de la tierra.
El ciego ocupa el centro de la escena. Los demás personajes dan realce a su figura. Los discípulos preocupados en una especulación teológica extraña a la caridad. Los fariseos obcecados en su incredulidad, torciendo los hechos.