El diablo está intentando constantemente llevarnos a hacer lo malo, intentando conducirnos bien muy por delante de nuestro Señor, o seguirle demasiado de lejos o incluso a abandonarlo, y está continuamente tramando nuestra caída.
Cuando Jesús llegó a la casa, este hecho pronto llegó a ser difundido. La casa era quizá la de Pedro, donde había estado antes. En la casa o en el corazón, no puede ser escondido.
Toda la Escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para doctrina. En este capítulo tenemos una revelación del maravilloso amor y gracia de Dios.
Si quisiéramos tomarnos tiempo para meditar hasta que el arda en nosotros el fuego, nuestro testimonio no sería tan impotente y carente de fruto. Mi pueblo no tiene discernimiento. Éste es el lenguaje del amor herido.
Hazme oír TU VOZ, porque DULCE es tu voz. Le es dulce a Él oír tu voz en oración a Él, en alabanza de Él, y en testimonio de Él. La voz puede ser débil y temblorosa, pero para Él es dulce.
Su relación con Dios estaba estampada en cada una de sus acciones. Si los demás tienen que preguntarnos a nosotros si somos cristianos, después de haber estado en nuestra compañía durante un tiempo, ello es prueba suficiente de que somos unos recaídos.
El moraba en el Padre. ¿No crees que yo estoy en el Padre?. El hogar de su alma era el seno de Dios. Como Hijo Él moraba en el amor de su Padre, deleitándose en su voluntad.
No hay otra luz que sea suficientemente poderosa para esparcir las tinieblas de un mundo. Él viene, no como un ciudadano para compartir nuestros dolores, o como patrón para proteger nuestros derechos, sino como Luz para revelar.
Una cosa consagrada. La derramó para Jehová. Rehusó emplearla para satisfacer sus propios anhelos. Incluso el agua derramada al suelo de esta manera santa no se pierde; produce el fruto apacible de justicia.
Él provee todos sus beneficios. Todos sus beneficios. ¿Qué significa todo esto? Nada de lo que pudiera ser para el beneficio del hombre ha sido retenido. En el don de su Hijo Él se ha comprometido a suplir toda nuestra necesidad (1 Ti. 6:17).